por Antiquary | May 11, 2026 | Restaurante Pizzería Antiquary
En plena temporada, la costa de Jávea y Moraira se satura. Y con el bullicio, llegan los locales llenos de neones, nombres pretenciosos y cartas clonadas que prometen «experiencias exclusivas» pero te sirven una masa congelada, y en cinco minutos.
Si lo que te apetece hoy es una pizza de verdad, hecha a mano y sin prisas, el camino no va hacia la playa; va hacia el interior. En el centro de El Poble Nou de Benitatxell, dentro de una casa con más de un siglo de historia, está el Restaurante Antiquary. Llevamos más de 20 años haciendo lo mismo: cocinar con calma y como nos gusta comer a nosotros.
Si estás buscando una pizzería cerca de mí en la Marina Alta que mantenga la esencia de siempre, has llegado al lugar adecuado.
Aquí se amasa cada mañana, y no hay más misterio
No entendemos el concepto de «pizzería rápida». Para nosotros, una buena masa es una cuestión de respeto al cliente. Por eso elaboramos la masa diariamente con masa madre, y la amasamos a mano, utilizando harinas seleccionadas y dándole un tiempo de fermentación largo.
Es ese proceso lento el único responsable de que nuestras pizzas sean tan ligeras y no te sientas pesado toda la noche. Aquí no hay procesos industriales ni cadenas de producción; hay harina, agua, tiempo y el mimo de una familia que cocina como antes. El resultado es un producto honesto, con una base crujiente que se nota desde el primer bocado.
La precisión detrás de una cocción uniforme
Para conseguir el equilibrio exacto entre un borde esponjoso y una base bien cocida, no dependemos del azar. En la cocina de Antiquary trabajamos con un horno eléctrico profesional de alta temperatura.
¿Por qué? Por pura precisión técnica. Este sistema nos permite controlar el calor de forma constante y uniforme en cada rincón del horno. Así garantizamos una cocción perfecta que respeta tanto la masa como los ingredientes locales que le ponemos encima. Ni bordes quemados ni centros crudos: solo la textura ideal en cada porción.
Pizzas con nombre y una historia detrás
Nuestra carta tiene truco. Si buscas nombres comerciales sofisticados o combinaciones raras por puro postureo, no los vas a encontrar. Nuestras pizzas artesanales llevan los nombres de las mujeres y pilares de nuestra familia.
La Lucia, la Clara, la Teresa, la Maria o la Andrea… Cada una tiene su propia personalidad en los ingredientes, pero todas comparten el mismo origen: el ambiente de una empresa familiar que entiende la comida como una excusa para sentarse juntos, compartir mesa y alargar la sobremesa sin mirar el reloj.
Cuándo encontrarnos en Benitatxell (y por qué deberías reservar)
Para poder mantener este nivel de elaboración diaria y que todo salga de la cocina recién hecho, nos organizamos bien. En Antiquary abrimos nuestras puertas por las noches para ofrecerte cenas tranquilas, lejos del agobio de la primera línea de playa. Los mediodías los reservamos estrictamente para los fines de semana (sábados y domingos), que es cuando las familias se juntan y cuando, de hecho, el sábado se convierte en el día de nuestro icónico arròs al forn.
Si quieres comprobar por qué nos consideran una opción firme a la mejor pizzería de la Marina Alta o buscas un sitio auténtico en Benitatxell para cenar hoy bien, te aconsejamos reservar tu mesa con antelación. No buscamos el volumen masivo; preferimos cuidar a los que se sientan en nuestra mesa.
por Antiquary | Mar 27, 2026 | Restaurante Pizzería Antiquary
La Semana Santa es uno de esos momentos del año en los que el tiempo parece cambiar de ritmo. Los días se alargan, la primavera empieza a olerse en el aire y muchas familias aprovechan para reunirse, viajar o simplemente disfrutar de unos días de descanso. En lugares como la Marina Alta, esta época tiene además un componente muy especial; la combinación de tradición, gastronomía y encuentros alrededor de la mesa.
No es casualidad que muchas personas busquen dónde comer en Semana Santa en la Marina Alta. Porque más allá de las procesiones, las excursiones por la costa o los paseos por los pueblos, compartir una buena comida sigue siendo uno de los momentos más importantes de estas fechas.
Semana Santa: tiempo de reencontrarse
Durante la Semana Santa muchas familias vuelven a reunirse después de meses sin coincidir. Es una época en la que los pueblos se llenan de vida, las terrazas vuelven a animarse y los restaurantes se convierten en lugares de encuentro.
Comer fuera significa compartir tiempo, disfrutar sin prisas y convertir una comida en un pequeño ritual familiar. Las sobremesas largas, las conversaciones intensas y los platos que pasan de mano en mano forman parte de esa experiencia.
En la Marina Alta, donde la cultura mediterránea está profundamente ligada a la gastronomía, estos momentos adquieren un significado aún más especial.
Gastronomía de temporada: sabores que marcan la primavera
La Semana Santa también coincide con un momento muy interesante desde el punto de vista gastronómico. La primavera trae consigo nuevos productos de temporada que empiezan a aparecer en las cocinas de la comarca.
Habas tiernas, alcachofas, verduras de huerta, pescados del Mediterráneo o recetas tradicionales que se preparan especialmente en estas fechas forman parte de la identidad culinaria de la Marina Alta.
Muchos restaurantes aprovechan este momento para ofrecer platos que conectan con la tradición local, respetando el producto de temporada, con la cocina mediterránea.
Comer fuera en Semana Santa también forma parte de la tradición
Aunque muchas recetas de Semana Santa nacieron en el ámbito familiar, salir a comer fuera también se ha convertido en una tradición para muchas personas.
Es el plan perfecto después de una mañana en la playa, una excursión por la montaña, o un paseo por los pueblos de la comarca. Sentarse a la mesa sin tener que cocinar, compartir platos y dejar que otros se encarguen de los fogones permite disfrutar del momento de una forma más relajada.
Restaurante Antiquary: Un rincón tranquilo entre Jávea y Moraira
En medio de la Marina Alta, entre Jávea y Moraira, se encuentra El Poble Nou de Benitatxell, un pequeño pueblo que conserva el encanto de los lugares donde el tiempo todavía parece ir un poco más despacio.
Aquí se encuentra el Restaurante Antiquary, un espacio que desde hace más de veinte años apuesta por una cocina casera, mediterránea y cercana. Un restaurante pensado para disfrutar de una comida tranquila, con platos elaborados con mimo y un ambiente acogedor.
Por eso nuestra carta está pensada para compartir momentos. Pizzas artesanales, pasta fresca casera, platos mediterráneos y postres elaborados en casa., que nvitan a sentarse sin mirar el reloj, a probar un poco de todo y a disfrutar del placer sencillo de comer bien.
Semana Santa en la Marina Alta: una experiencia para recordar
La Marina Alta es un destino perfecto para disfrutar de estos días. Sus calas, sus paisajes, sus pueblos y su gastronomía forman parte de una experiencia que combina naturaleza, cultura y tradición.
Y dentro de esa experiencia, la comida ocupa un lugar central. Sentarse a la mesa, probar sabores de la tierra y compartir ese momento con quienes más quieres es una de las mejores maneras de vivir la Semana Santa.
Si estás pensando dónde comer en Semana Santa en la Marina Alta, en el Restaurante Antiquary estaremos encantados de recibirte. Un lugar tranquilo donde disfrutar de la cocina mediterránea, del buen producto y, sobre todo, del placer de compartir mesa.
Porque al final, los mejores recuerdos de cualquier viaje casi siempre empiezan igual, con una buena comida.
por Antiquary | Mar 13, 2026 | Cultura gastronómica
Cada época del año tiene sus sabores, sus aromas y sus platos característicos. En la Marina Alta, la llegada de la primavera trae consigo una tradición gastronómica muy particular; las recetas de Cuaresma, una cocina sencilla, profundamente ligada al territorio y cargada de historia.
Durante siglos, la Cuaresma marcó la manera de comer en muchos hogares mediterráneos. La tradición cristiana invitaba a evitar la carne en determinados días, lo que dio lugar a una cocina basada en verduras, legumbres, pescado y elaboraciones humildes pero llenas de sabor.
Hoy, muchas de estas recetas siguen formando parte de la memoria gastronómica de la comarca. Son platos que hablan de temporada, de producto local y de una forma de cocinar que respeta los ritmos naturales de la tierra.
La cocina de Cuaresma: tradición que nace de la sencillez
Las recetas de Cuaresma nacieron de una necesidad práctica, cocinar con lo que había disponible en el entorno. En zonas mediterráneas como la Marina Alta, eso significaba aprovechar verduras de temporada, pescados del litoral cercano, aceite de oliva y productos básicos como el arroz o las legumbres.
Lejos de ser una cocina pobre, esta tradición demuestra algo que sigue siendo fundamental en la gastronomía mediterránea; cuando el producto es bueno, no hace falta complicarlo demasiado.
Con el paso del tiempo, muchas de estas recetas se han convertido en auténticos clásicos de la cocina local, transmitidos de generación en generación.
El protagonismo del producto de temporada
Uno de los grandes valores de las recetas de Cuaresma en la Marina Alta es su conexión directa con el calendario agrícola.
En estas fechas empiezan a aparecer ingredientes muy característicos de la primavera mediterránea. Habas tiernas, alcachofas, espinacas, cebollas nuevas o hierbas aromáticas que crecen de forma natural en el campo.
Estos productos se combinan con ingredientes tradicionales de la despensa mediterránea, como el aceite de oliva, el bacalao en salazón o el arroz, dando lugar a platos sencillos pero llenos de identidad.
Es una cocina que no busca impresionar con técnicas complejas, sino respetar el sabor natural de cada ingrediente.
Recetas de cuaresma que forman parte de la memoria de la comarca
Muchas de las recetas de Cuaresma que todavía se recuerdan en la Marina Alta nacieron en cocinas familiares. Platos como los guisos de verduras con bacalao, los arroces con productos de temporada o las elaboraciones con legumbres forman parte de ese patrimonio culinario que define la identidad gastronómica de la zona.
Arròs amb fava pelà
Muy típico de la Marina Alta, especialmente cuando empiezan a aparecer las habas tiernas en primavera. Es un arroz de temporada que conecta directamente con la huerta local.
Ingredientes principales
- Arroz
- Habas peladas
- Alcachofa (a veces)
- Ajo y cebolla
- Caldo suave
Preparación básica
Se sofríen las verduras, se añaden las habas y el arroz, y se cocina con caldo hasta que quede meloso o seco según la tradición de cada casa.
Es un plato profundamente ligado al territorio y muy representativo de la cocina agrícola de la comarca.
Potaje de vigilia
Uno de los platos más conocidos de la cocina de Cuaresma en toda España. Tradicionalmente se comía los viernes de vigilia.
Ingredientes principales
- Garbanzos
- Bacalao desalado
- Espinacas
- Ajo
- Pimentón
Preparación básica
Los garbanzos se cuecen lentamente y se combinan con un sofrito de ajo y pimentón. Después se incorporan las espinacas y el bacalao.
Es un plato contundente pero muy equilibrado, perfecto para los días todavía frescos de principios de primavera.
Mona de Pascua
Uno de los símbolos más bonitos de la Pascua en la Comunitat Valenciana. Tradicionalmente se prepara para el Lunes de Pascua, cuando las familias salen al campo.
Ingredientes principales
- Harina
- Huevos
- Azúcar
- Aceite de oliva
- Ralladura de limón o naranja
Preparación básica
Se elabora una masa dulce fermentada que se hornea normalmente con un huevo cocido en el centro. Después se decora con azúcar o anisetes de colores.
En muchos pueblos es tradición romper el huevo en la cabeza de alguien cercano mientras se come la mona.
Buñuelos
Los buñuelos son otro dulce típico de la época de Cuaresma y Semana Santa. En la Comunitat Valenciana también se preparan buñuelos de calabaza.
Ingredientes principales
- Harina
- Huevo
- Agua o leche
- Levadura
- Azúcar
Preparación básica
Se prepara una masa ligera que se fríe en aceite caliente formando pequeñas bolas. Después se espolvorean con azúcar.
Son un dulce sencillo, crujiente por fuera y esponjoso por dentro, muy asociado a celebraciones populares.
Comer tradición también es preservar cultura
Hablar de recetas de Cuaresma en la Marina Alta no es solo hablar de gastronomía. Es hablar de cultura, de territorio y de memoria colectiva.
Cada plato tradicional es un pequeño fragmento de historia. Un recuerdo de cómo vivían, cocinaban y compartían la mesa quienes nos precedieron.
En un mundo donde la comida rápida y estandarizada gana terreno, rescatar estas recetas tiene un valor especial. Nos recuerda que la cocina puede ser algo más que alimentarse. Puede ser una forma de conservar identidad y crear vínculos.
Si te apetece descubrir platos que respetan la tradición mediterránea y el producto de temporada, en el Restaurante Antiquary estaremos encantados de recibirte. Puedes ponerte en contacto con nosotros sin compromiso y reservar tu mesa para disfrutar de una cocina que conecta pasado, territorio y sabor.
por Antiquary | Feb 20, 2026 | Especialidades
Hay platos que alimentan el cuerpo, y hay otros que alimentan algo más profundo: La memoria, las emociones, los recuerdos compartidos. Son recetas que no solo se disfrutan por su sabor, sino por todo lo que llevan detrás. Un origen, una tradición, una historia que se transmite de generación en generación.
En el Restaurante Antiquary creemos que la cocina más bonita es esa que cuenta algo, que tiene alma, que te hace sentir. Por eso, muchos de nuestros platos no nacen solo de una receta, sino de un relato. De viajes, de herencias familiares, de culturas que se cruzan en un mismo plato.
Hoy te invitamos a descubrir algunos de esos platos con historia que convierten cualquier comida en algo especial.
Vitello tonnato: cuando Italia mezcla tierra y mar
El vitello tonnato es uno de esos platos que sorprenden desde el primer bocado. Originario del Piamonte, al norte de Italia, combina algo aparentemente imposible: Ternera fría con una salsa cremosa de atún, alcaparras y anchoas.
Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando se buscaban recetas elegantes para aprovechar carnes frías en celebraciones. Con el tiempo, se convirtió en un clásico de la cocina italiana, especialmente en comidas familiares de verano y celebraciones importantes.
En Antiquary lo servimos respetando su esencia. Carne tierna, cortada finísima, bañada en una salsa suave, equilibrada y llena de matices. Es un plato que habla de tradición, sofisticación sencilla y memoria gastronómica.
Pasta rellena: el arte de cocinar con las manos
La pasta rellena es, probablemente, uno de los mayores símbolos de la cocina emocional. En Italia, hacer pasta en casa no es solo cocinar, es reunirse, mancharse las manos de harina, charlar alrededor de una mesa.
Tortellini, ravioli, rosettes… cada región tiene su versión, su relleno, su forma. Y casi todas tienen algo en común: Nacieron como recetas familiares, pensadas para aprovechar lo que había en casa y convertirlo en algo especial.
En Antiquary elaboramos nuestra pasta fresca de forma artesanal, cada día. Desde rosettes rellenos, cappelletti, y tagliatelle, hasta otras pastas que van cambiando según temporada. Porque hacer pasta es un gesto lento, casi terapéutico, que conecta con una cocina sin prisas.
Es uno de esos platos con historia que no solo se comen, se sienten.
Postres que saben a infancia
Si hay algo capaz de transportarnos en el tiempo, son los postres. Un olor, una textura, un sabor… y de repente estás en casa de tu abuela, en una sobremesa interminable o en una celebración familiar.
Postres como el tiramisú, los profiteroles o el tocino de cielo tienen algo en común, nacieron de recetas sencillas, pensadas para compartir, para cerrar la comida con una sonrisa.
En Antiquary apostamos por postres caseros, sin artificios. Elaboraciones que respetan la tradición, que no buscan sorprender con fuegos artificiales, sino con algo mucho más difícil, emocionar desde lo simple.
Cuando un plato se convierte en una experiencia
Lo bonito de los platos con historia es que nunca se comen solos. Siempre vienen acompañados de algo más; una conversación, una celebración, una persona especial enfrente.
Por eso una comida especial no depende tanto de lo sofisticado del plato, sino de lo que ese plato provoca. De si invita a compartir. A hablar. A quedarse un poco más en la mesa.
En Antiquary defendemos una cocina que va más allá de la carta. Una cocina que forma parte de la vida de quien la disfruta. Que acompaña momentos importantes, en reencuentros, citas, celebraciones, y domingos en familia.
Comer también es contar historias
Cada vez que servimos uno de estos platos, estamos compartiendo una pequeña parte de una historia más grande: La de la cocina mediterránea, la de las recetas heredadas, la de las manos que cocinan con cariño.
Y eso, en un mundo cada vez más rápido, más impersonal, más industrial, tiene un valor enorme.
Si te apetece vivir una comida diferente, llena de sabor, tradición y emoción, te esperamos en el Restaurante Antiquary. Descubre nuestros platos con historia y déjate llevar por una cocina hecha con tiempo, memoria y mucho cariño.
Puedes contactar con nosotros sin compromiso y reservar tu mesa aquí mismo, para convertir una comida cualquiera en un recuerdo especial.
por Antiquary | Feb 6, 2026 | Cultura gastronómica
Hay muchas formas de decir “te quiero”, pero pocas tan honestas como cocinar para alguien. No hace falta un restaurante de lujo, ni una mesa perfecta, ni una receta imposible. A veces basta con encender los fogones, pensar en la persona que se va a sentar delante y preguntarse: ¿qué le haría ilusión de verdad?
En San Valentín solemos asociar el amor a regalos, flores o planes espectaculares. Pero hay algo mucho más sencillo, y mucho más profundo; compartir una comida hecha con intención. Cocinar en San Valentín no va de impresionar, va de cuidar.
Cocinar también es una forma de escuchar
Cuando cocinas para alguien, no solo eliges ingredientes, eliges recuerdos, gustos, momentos compartidos. Sabes si le gusta la pasta al dente, si odia el cilantro, si prefiere algo ligero o un plato contundente que abrace el estómago.
Cocinar es una forma de atención plena. Es escuchar sin palabras. Es recordar detalles. Es decir “me importas” sin tener que verbalizarlo.
Por eso cocinar en San Valentín tiene un valor emocional tan potente: Convierte el acto de comer en un gesto íntimo, personal y real.
La mesa como espacio emocional, y no solo gastronómico
A lo largo de la historia, la mesa siempre ha sido mucho más que un lugar donde sentarse a comer. Es donde se celebran las cosas buenas, donde se hablan las difíciles, donde se construyen vínculos.
Compartir comida genera algo muy especial; baja las defensas, relaja, y abre conversaciones. Comer juntos crea un tiempo propio, una burbuja dentro del ritmo del día a día.
En pareja, con amigos, en familia… sentarse a la mesa es una forma de decir “ahora estoy contigo”.
Y eso, en un mundo que siempre va con prisa, es casi un acto de amor radical.
Cocinar en San Valentín sin caer en lo cursi
No hace falta corazones de fresa ni cenas de película romántica. El verdadero valor está en lo cotidiano bien hecho:
- Una pasta fresca casera compartida un martes.
- Un vino abierto sin motivo especial.
- Un postre hecho entre risas.
- Un plato sencillo, pero con tiempo.
Cocinar en San Valentín no tiene que ser perfecto, tiene que ser honesto. Que huela a hogar, a calma, a ganas de estar.
A veces el plan más bonito es quedarse en casa, apagar el móvil, poner música suave y cocinar juntos, aunque sea algo sencillo. Porque el recuerdo que queda no es el plato, es el momento.
Cuando cocinar se convierte en una forma de cuidar
En el fondo, cocinar para alguien es una forma muy pura de cuidado. Es dedicar tiempo, energía y presencia. Es pensar en el otro antes que en uno mismo.
Y eso conecta muchísimo con la filosofía de la cocina casera, sin prisas, sin artificios, sin tonterías. Solo comida real para personas reales.
En el Restaurante Antiquary creemos mucho en esto. En que la cocina no va solo de técnicas o recetas, sino de emociones. De cómo te hace sentir un plato. De lo que compartes alrededor de él.
Por eso, más allá de San Valentín, defendemos la idea de comer juntos como algo esencial. Como una forma de quererse mejor.
Comer juntos también es una forma de quererse
Puede sonar simple, pero para nada lo es: las relaciones se construyen con los pequeños detalles. En los desayunos improvisados, en las cenas sin plan, en las comidas compartidas después de un día largo.
Cocinar en San Valentín puede ser un símbolo bonito, sí. Pero lo realmente importante es mantener ese gesto durante todo el año, el sentarse, cocinar, compartir, mirarse, y estar.
Porque al final, lo que recordamos no son los platos más elaborados, sino las mesas donde nos sentimos en casa.
Y esto, en el fondo, es lo más parecido al amor.